sábado, 10 de marzo de 2018

MAÑANAS PRODUCTIVAS




Esta mañana experimenté un sentimiento extraño, alegría y tristeza mezclado con satisfacción, se me salieron las lágrimas -sin que ella me viera, claro- Les explico: sé perfectamente cómo hacer feliz a mi madre, y una de las cosas que le encanta es escuchar la música que le gusta por la mañana, la de su tiempo, Marifé de Triana, Manolo Escobar, Lola Flores y todas las folclóricas de la época. Entonces me acordé de una canción que canta Manolo Escobar que se llama “Anita” (como ella) y se la puse en el Ipad, bueno, bueno, ella privada, la cantaba y en un momento le dije: mamá, vamos a bailar y la bailamos, ese fue el momento en que me sentí así, cuando la tenía entre mis brazos, tan pequeñita y tan contenta. Yo le decía: “Pero qué bien bailas, mamá” y ella… feliz.
Me compré un altavoz pequeñito, en forma de champiñón, pero que le da más volumen a mi anticuado Ipad, y a ella le llamaba la atención que aquella cosa tan pequeña y rosa tuviera tanta voz y me dice: Pepi, ¿no me puedo llevar esto al club para que lo oigan mis amigas? Se refería solamente al altavoz, y le dije que eso tenía que ir unido a lo otro, al Ipad, porque sólo, no sonaba, y dice: Ahhh (con cara de asombro). Las nuevas tecnologías es un mundo desconocido totalmente para ella.
Yo me estoy reciclando en canciones del siglo pasado y ella me va cantando por la casa mientras va pasando la mopa del polvo por el suelo “Ojos Verdes”, “Anita”, “La bien pagá”, etc.
Estoy convencida que es una terapia muy buena y una manera excepcional de trabajar su parte cognitiva, que en definitiva es lo que hace que su mente se mantenga activa y que su degeneración sea mucho más lenta.
Y como me gustó tanto, seguiré echándome unos bailes con mi madre.

Ana Chaceta

lunes, 5 de marzo de 2018

EFECTOS POLTERGEIST



Que digo yo que en mi casa está ocurriendo algunos efectos poltergeist desde que está mi madre. Yo acostumbrada a encontrarme las cosas colocadas y guardadas en su sitio, ahora con mi madre, que se ha encargado (por voluntad propia y sin que me ayude con ello) de guardarlas ella, pues, que no encuentro nada. Me empecé a dar cuenta hace un par de meses que no encontraba una de las dos pulseras de plata que tengo como “oro en paño”, más por su valor emocional que por su valor económico, y siempre me las pongo juntas, me las quito juntas y las pongo en su sitio juntas, pues ahora, juntas no están, solamente hay una, y sigue sin aparecer la otra ¿? Detrás de la puerta de la alcoba tengo un colgador lleno de circunferencias donde lo tenía que no me cabía un pañuelo más, pues ahora no, ahora esta con un montón de huecos vacíos y pocos pañuelos ¿? Me fui a poner un pijama que sabía haberlo cogido del tendedero y no lo encontraba, le pregunté a mi madre y me dijo que no lo había visto, pero cuando miré al día siguiente, estaba dobladito en su cajón ¿? ¿Y los cuchillos? Tengo todos los cuchillos de pelar papas, pero ¿Dónde están los de untar mantequilla? En su sitio solamente había uno. ¿? Ella me ha avisado, antes solo decía “mi cabeza es lo mejor que tengo” y ahora solo sabe decir “qué mal estoy de mi cabeza, no me acuerdo de nada”. Cuando ella ve que me doy cuenta de algo que hace y no está bien me dice: “y menos mal que no te enteras de todo”, así que cuando no estoy, o mientras duermo, no sé qué hace. Creo que esta tarde la voy a coger para hacer una limpia de cajones y armarios y ver si van apareciendo cosas.
Recuerdo que mi abuela, su madre -que también terminó con demencia-, también escondía cosas, una vez cuando empezó con la enfermedad, mi madre decía que en una habitación olía fatal, y por mas que miraba, no encontraba nada, hasta que le dio por hacer limpieza en el ropero y muy bien guardado, debajo de un montoncito de ropa, había un calcetín con excrementos (por hablar bien). Así que oler mal no huele mi casa, pero desaparecen cosas por arte de magia, o el que vive dentro de mi madre le ha dicho que lo esconda. Pondré manos a la obra ahora que ella está en la peluquería y a ver que me encuentro.

Ana Chaceta


viernes, 2 de marzo de 2018

LOS DIÁLOGOS DEL OLVIDO




Cada día veo reacciones distintas en mi madre, y una situación desconocida hasta ahora es que hace monólogos, ya conté una vez que lo hacía, que era mi “lorita”, pero antes hablaba (y ahora también) mientras hace cosas por la casa, y canta, no para, pero ahora se sienta en su butaca y empieza (entre dormida y despierta) con un monólogo “simpático”, porque ella misma se pregunta, se responde, gesticula, y todo con los ojos cerrados y yo diría que dormida, o en un letargo extraño. Yo la he empezado a grabar videos de ella en ese estado y aun estando pegada a su lado, no se entera, e incluso audios porque no quiero olvidarme de ella si en algún momento dejara de hablar.
Hoy me pasó algo que me hizo pensar. Fui a mi Dra. de cabecera porque me tenía que recetar un mogollón de colirios para el ojo que me lo operan de cataratas el día 7, me voy a la farmacia, me dan toda la medicación en una bolsa y me voy al banco; cojo numero y me siento a esperar que me toque. Pongo la bolsa en mi lado izquierdo y la rebeca en mi lado derecho, aparece mi número y voy a la ventanilla, hago las gestiones y al marchar no encuentro la bolsa de la farmacia. La busco en el asiento donde estaba sentada y no está, pregunto en las mesas a ver si alguien la ha entregado, al director, en ventanilla y me dice una señora: “en el brazo tiene una colgando”. Efectivamente, la tenía colgando de mi brazo. No sabía si reír o llorar. ¿Esto que quiere decir? Como diría mi profe el Dr. Balea, me he despistado de una cosa, pero me acuerdo de muchas otras.¡Pues no sé si me consuela! Los genes están ahí.
Ana Chaceta

jueves, 1 de marzo de 2018

APRENDIENDO A CONOCER A ALZHEIMER



Si, me he hecho a la idea de que un tal Alzheimer se ha metido en el cuerpo de mi madre y es el que la maneja a su antojo, así que no me ha quedado otra que aprender a conocerlo y a tratarlo. Es triste, pero mi madre ya no es ella misma sino a ratos, todavía, en grandes ratos, pero poquito a poco se va yendo. Es una gran pena ver cómo la va poseyendo anulando su mente cada vez más.
Este tal Alzheimer es testarudo, no se puede dialogar con él, no atiende a razones, te oye, pero no te escucha, cualquier cosa que le digas en dos minutos la ha olvidado, le gusta repetir y repetir la misma historia una y otra vez, confunde a las personas y dicen que termina olvidándose de ellas, este último efecto aún no lo ejerce en mi madre pero a la velocidad que se está apropiando de ella, no creo que tarde mucho en aparecer, y por último termina llevándosela.
Yo le estoy cogiendo el truco, he aprendido a tratarlo y ya lo he llevado a mi terreno, él no se da cuenta, pero yo he ganado mucho con ello.
A mi madre la tengo ahí, escondida tras este fatídico personaje, como ya digo, a veces asoma ella su presencia, sus pocos momentos de lucidez plena, pero yo diría que ya en casi todo, está influida por este ente que poco a poco la ha ido poseyendo. Y aunque creo que ya lo he dicho, lo vuelvo a decir, la mejor medicina (lo he comprobado) para tratar a este intruso es el cariño, combatirlo con todo el amor que puedas dar y de esa única manera, la persona invadida, en este caso mi madre, no notará tanto la presencia de este asesino.

Ana Chaceta

EN SU LINEA

Hace más de dos meses que no escribo nada sobre mi madre, y no es precisamente porque no haya ocurrido cosas, que pasar han pasado, p...